jueves, 18 de septiembre de 2014

Cantando al amor de mi vida. Conoce más a Lydia de la Trinidad.


CANTANDO AL AMOR DE MI VIDA


Desde pequeña me he sentido atraída por Dios, y ha sido Él mi gran y primer amor. Además de frecuentar los sacramentos y hacer oración, empecé a escribir poesías, reflexiones, escritos en relación a Dios; cuando alguien está enamorado, le brota espontáneamente escribir a aquel que ama, y en mi caso era Jesús, el Señor. Al principio yo no solía escuchar música, ni cantar, de hecho ni sabía que se me daba bien cantar. Aprendí a tocar la guitarra a los 14 años, porque tenía interés de participar en el coro parroquial, y así, poco a poco, me fui metiendo en el mundo de la música como forma de orar y expresar mi experiencia de Dios.



Al poco de aprender a tocar la guitarra solía estar largo tiempo a solas, en oración, cantando al Amor de mi vida: Jesús.  A veces cogía alguna canción que me gustaba, que escuchaba por la radio, y le cambiaba la letra.

Pasados algunos años empecé a componer canciones, letra y música. Era una manera muy personal de orar, que no solía compartir con nadie, eran cosas entre Dios y yo, nada más.

Con el tiempo me surgió el deseo de grabar un disco; deseaba compartir mi experiencia de Dios con otros, cantar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y que a través de mis canciones otros pudieran acercarse a Dios y amarle más.

En un momento determinado se me encargó que compusiera algunas canciones sobre M. Paula y su carisma, y de ahí salió mi primer disco, editado en 2006, titulado: "Somos de la Purísima". Tengo que decir que no eran el tipo de canciones que yo había soñado cantar, pero fue una toma de contacto con el estudio de grabación.

En el 2010 edité mi segundo disco, titulado: "Reflejo de Su Amor",  canciones dedicadas a la Santísima Trinidad y a la Virgen María, el tipo de canciones que tenían que ver con mi espiritualidad, y que hablaban de mi experiencia de Dios.



Llevo utilizando la música para orar y evangelizar durante muchos años, tanto a nivel personal como comunitario, en las parroquias, convivencias, encuentros, aunque hasta ahora no me he dedicado de lleno a este ministerio, pues he tenido múltiples servicios y misiones a las que responder, tanto en España, como en países de misión.


Sigo experimentando el deseo de compartir los dones que el Señor me ha regalado para su Reino. Creo que cada persona ha de cultivar los dones que ha recibido, para que den fruto, según Dios quiera, y yo estoy a disposición del Señor, para que me envíe donde quiera, y yo pueda ser su instrumento. 

Para mí la música no es un añadido, es algo que llevo dentro, intrínsecamente, y un canal a través del cual puedo expresarme mas fácilmente que sólo con palabras. Es una forma de poner voz a mi interioridad, de orar y de proclamar la Palabra de Dios.







Aquí estoy, Señor, envíame.

Lydia de la Trinidad